Artículos de Interés
Por David Alonso
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Cuando de caballos se trata todo mundo cree saber todo y se lo digo con conocimiento de causa. Hace algunos años cuando me iniciaba en mi profesión de iniciador de potros recuerdo que llegué a un conocido rancho americano de caballos cuarto de milla de rienda y la dueña me dijo de entrada que sus caballos no eran del nivel de los que Yo estaba acostumbrado a amansar y mi carta de presentación fue cuando le arreglé un potro que al momento de montarlo y hacer contacto en el hocico se azotaba.

Más después tuve la oportunidad llegar a un criadero muy reconocido a nivel internacional de caballos lusitanos y la historia fue la misma, el dueño me preguntó que qué experiencia tenía con esta raza pues sus caballos también eran de otro nivel, lo mismo pasó al llegar a los caballos de salto y así sucesivamente. Sin embargo, después de todas estas vivencias he llegado a la conclusión de que el “caballo es caballo aquí y en China” y ellos no saben de idiomas, países, niveles sociales, culturales, etc., por lo tanto, simplemente hay que tratarlos como caballos buscando en todo momento entender su psicología de comportamiento.

Conforme se avanza en la edad, seguramente a muchos también les habrá pasado, nos preguntamos ¿qué pasaría si tuviera la experiencia actual y la fuerza y agilidad de hace algunos años?¿ cuántos golpes y caídas no hubiera evitado?¿cuántos maltratos innecesarios hubieran evitado mis caballos?. En fin, esa es la ley de la vida y no nos queda más que afrontar con la mejor cara el avance inexorable del tiempo. El día de hoy me nace la inquietud de poder compartir con más personas algunos consejos, los cuales a mí me hubiera gustado conocer para haber evitado algunos accidentes.

1. Tratar de hacer todo con límite de tiempo.- Cuando de caballos se trata, el mejor ingrediente en el entrenamiento se llama paciencia, si no la tenemos, hay que evitar trabajar con caballos, ya que perciben inmediatamente nuestra excitación o cambios en el estado de ánimo. Además ellos aprenden cuando después de una buena acción nosotros los premiamos con un momento de descanso.

2. Montar por primera vez el caballo con el cuello torcido.- Un caballo que cuando lo vamos a montar y al colgarnos por un lado del estribo percibimos que el cuello lo tiene torcido o curvo (simulando una “s”), es casi seguro que va a reparar. Otra señal complementaria es que el ojo del lado derecho mira de forma lateral o reojo con una expresión de temor hacia el jinete, de manera que al caer la pierna derecha empieza reparar.

3. Montar un caballo pataliento.- Por protocolo, nunca se debe montar un caballo que es pataliento ya que esa conducta significa que aún no confía en el jinete o manejador y en la primera situación comprometedora él se va a defender con las patas. Imagínese que lo tumbe y al caer vea el bulto por un lado, lo va acabar a patadas. Es necesario insensibilizar la zona de la grupa y patas antes de montar cualquier caballo (pero este es tema de todo un artículo). Me ha tocado ver caballos de silla ya maduros (más de 7 años), que no se les puede tocar las patas con una soga o algo que los presione. Estos caballos son peligrosos porque son una bomba de tiempo (algunos los llamamos chirrioneros).

4. Caballo que se hace duro del cuello al dar picadero.- Generalmente no acostumbramos a dar picadero antes de montar un caballo y por esto se originan muchos accidentes, además al moverlo podemos darnos cuenta de su estado de ánimo. Cuando lo enviamos hacia un lado y se rehusa, nos está diciendo que a él no le gusta que lo presionen, si continuamos con la presión puede levantarse de manos o salir moviendo la cabeza como si estuvuiera diciendo que “no”. Simultáneamente el caballo al estar dando vueltas jala de la guía hacia afuera del círculo con el cuello, esto es normal siempre y cuando no dure más de 10 minutos. Después de este tiempo debe aflojar el cuello y posicionar su cara hacia adentro del círculo quitando toda la presión a la guía.

5. No usar bozal el primer de trabajo.- Por culpa de intereses económicos es común que queramos siempre apresurar la doma de los caballos, sin considerar uno de los principios básicos del manejo de los caballos, “la gradualidad”. De manera personal siempre critiqué la práctica antigua del uso del bozal en las primeras sillas de un potro, utilizando el filete o bocado desde el inicio. Sin embargo, la experiencia me ha enseñado que la mejor práctica es utilizar el bozal e ir enseñándolo gradualmente al filete y que no desarrolle vicios como gorbetear, estrellar o se azote en un caso crítico. Con el filete le enseñaremos a ir siempre hacia adelante guiando solamente sus movimientos, las primeras flexiones y a ceder a la presión de las piernas.

6. No insensibilizar el caballo a los objetos que lo asustan.- Le ha tocado que mientras va montado, de pronto su caballo se dé un sacón brusco por algo que lo asustó como una bolsa, una llanta, un tronco, una lona, etc. Un caballo que confía en su jinete no debe mostrar este comportamiento porque está seguro que su jinete (líder), lo mantendrá a salvo. La manera de insensibilizar un caballo a estos objetos es exponiéndolo de manera controlada a los mismos hasta que deje de ponerles importancia.

7. Establecer las reglas de liderazgo.- Desde el primer contacto, hay que enseñarle al caballo las reglas del contacto humano y hacerle ver que su manejador está en un nivel superior como especie, pero para esto, también nosotros debemos conocer los principios psicológicos sobre los que se guían los caballos en libertad. Hay que enseñarles a respetar el espacio vital, la conducción, el manejo de las distancias, etc.

8. Definir carácter y temperamento en el caballo.- Para poder establecer una estrategia de manejo, es necesario saber si el caballo tiene buen o mal carácter y si su temperamento es fuerte, moderado o débil. Dependiendo de la combinación es la estrategia que debemos seguir. Lo caballos son como las personas, todos somos diferentes y no podemos ser tratados de la misma manera en lo que se refiere a las aproximaciones, la intensidad de las órdenes, etc.

9. Aceptar la ayuda de algún asistente.- A veces por sentirnos muy…buenos, rechazamos la ayuda de un asistente cuando nos toca un caballo difícil al ensillarlo, montarlo o guiarlo. Recuerde que trabajar con caballos requiere mucha responsabilidad, es decir, todo lo debemos hacer pensando en la seguridad del caballo y la nuestra desde luego. Deje el orgullo a un lado y busque un ayudante cuando lo necesite.

10. No es lo mismo andar subido que andar montado.- Estas palabras se las escuché a un buen amigo cuando se refería a la diferencia entre subirse a un caballo como una carga solamente y de ir montado conduciéndolo a nuestra voluntad. Lo mismo me lo dijo un americano refiriéndose a si era “pilot” (piloto) o “passenger” (pasajero), en el mismo sentido del comentario. Creo que este punto no requiere mayor explicación.
Caballos de Leyenda
                                        

Ing. David Alonso Alcalá
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